Crítica

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Hay quien dice que antes de ver una película, hay que averiguar si esta ha sido adaptada de una novela. Si es el caso, antes hay que leer la novela para después proceder a ver la película. En algunos casos esto solo sirve para estropear una película, pues siempre se hacen muchos cambios bruscos en la historia o en los personajes, lo que puede acabar provocando que la película no guste.

No obstante, en este caso, quien haya tenido la oportunidad de leer la novela original de Murakami quedará muy satisfecho con el resultado final, porque es una adaptación fiel a la novela del aturo. Con algunos cambios, eso si, pero es algo inevitable que pase a la hora de pasar las letras de un trozo de papel a la gran pantalla.

Una película que destaca sobre todo porque entra por los ojos. El espectador se sienta delante de la pantalla y no puede dejar de mirar hasta que la película ha llegado a su fin. Una película que nos traslada a los duros años 60 de Japón, una película donde estaban muy presentes ciertos valores sociales pero que ya comenzaban a ser destruidos por los jóvenes que exigían que comenzase un cambio.

La banda sonora, la cuál estuvo a cargo de Jonnhy Greenwood, guitarrista de Radiohead, acompaña durante toda la película. Es sumamente perfecto el montaje en el que cada una de las piezas de la banda sonora suenan en la escena correcta y le dan un tono único que puede llegar a resultar hasta hipnotizante, realizando cambios de volumen según en que secuencia.

Pero toda esta película no habría sido posible llevarla a cabo sin la aparición de actores de la talla de Kinichi Matsuyama, quien ha demostrado que no se ha quedado estancando en papeles de adaptación de imagen real de mangas, como el que hizo de L en Death Note, y que es único llevando a la vida a personajes de obras realizadas en papel. Pero no se puede decir que Rinko Kikuchi, quien supo hacer muy bien el papel de Naoko, se quede a la sombra de Matsuyama ni tampoco que Kiko Mizuhara no tuviera un gran estreno en el mundo del cine con el papel de Midori. Para ser su primera película su actuación ha sido estelar.

Una película que a más de uno le hará reflexionar todo lo que ocurre a lo largo de la película y que les dejará maravillados desde su comienzo hasta el final.  Y si no se ha leído la novela, será una oportunidad perfecta para tener una excusa para hacerlo.